La educación superior como respuesta a los desafíos del siglo XXI: experiencia de la Fundación Universitaria del Área Andina.

La educación superior como respuesta a los desafíos del siglo XXI: experiencia de la Fundación Universitaria del Área Andina.

La educación superior como respuesta a los desafíos del siglo XXI: experiencia de la Fundación Universitaria del Área Andina.

Imagen tomada de Google.

La educación superior debe fomentar el desarrollo humano en el contexto del siglo XXI, sin embargo, el nuevo orden mundial exige que las personas adquieran y apropien competencias dinámicas que fomenten su buen desempeño en la economía digital, para ello, la educación superior debe transformarse, flexibilizarse y responder a la vez, a las expectativas de las nuevas generaciones.

De acuerdo con el Objetivo No. 4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible a 2030, se requiere que haya una agenda mundial que permita “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. Dicha agenda, de acuerdo con las características y limitaciones de cada país, debe fomentar la revisión del nuevo contexto mundial hacia el que se está dirigiendo la sociedad para hacer frente a los desarrollos tecnológicos, las condiciones del mercado, la necesidad de preservar el medio ambiente, los intereses de las nuevas generaciones, entre otras tendencias.

De las siete metas que se plantean en este Objetivo, se resaltan las dos siguientes, que reiteran la necesidad de contar con una educación superior flexible, con modelos de gestión y pedagógicos que busquen fortalecer al ser humano para lograr su desarrollo como semilla que fomente el desarrollo sostenible mundial:

“4.3 De aquí a 2030, asegurar el acceso en condiciones de igualdad para todos los hombres y las mujeres a una formación técnica, profesional y superior de calidad, incluida la enseñanza universitaria”

“4.4 De aquí a 2030, aumentar sustancialmente el número de jóvenes y adultos que tienen las competencias necesarias, en particular técnicas y profesionales, para acceder al empleo, el trabajo decente y el emprendimiento” (ONU, 2015, Declaración de Incheon, pg. 20 y 21)

Para lograr el cumplimiento de estas metas, se requiere que el sistema educativo forme a cada persona, sin diferencia de su región, raza, condición social, económica, género, con competencias pertinentes para que respondan a los desafíos que se le presenten en el transcurso de la vida, (ONU, 1966).

Precisamente, en la reciente Declaración de la Universidad de Salamanca, en mayo de 2018, los 26 países asistentes concluyeron que deben hacerse ajustes urgentes en la educación superior para dar cabida a las necesidades del nuevo orden mundial, de forma que genere mayor valor agregado y pueda fomentar nuevas dinámicas de relacionamiento que permitan responder a los desafíos del siglo XXI.

Barany y Siegel (2017) estiman que algunos de los trabajos actuales tienden a transformarse y otros a desaparecer, lo que significa que en la próxima década habrá una economía que se desarrollará sobre algunas actividades que hoy posiblemente no existen, debido a la cuarta revolución industrial (WEF, 2016) y corrientes innovadoras que se fundamentarán en conocimientos y múltiples competencias centradas principalmente, en el saber ser, hacer, comprender y convivir (Delors, 1996).

Así mismo, en un estudio de la OECD en 2016, se encontró que en los trabajos de mayor innovación se están requiriendo personas con capacidad de cuestionar, brindar soluciones prácticas a problemas del día a día, con la posibilidad de indagar e imaginar nuevos caminos para resolver y hacer las cosas. Al respecto, es estima que aquellos estudiantes que no son preparados para los desafíos actuales caen en la brecha del conocimiento y las destrezas, quedan rezagados de las tendencias del mercado, (OECD, 2010).

Tales tendencias, fueron tenidas en cuenta en el Plan Nacional Decenal de Educación 2026 de Colombia, documento que refleja la política educativa a 2026, buscándose que “Para el año 2026 y con el decidido concurso de toda la sociedad como educadora, el Estado habrá tomado las medidas necesarias para que, desde la primera infancia, los colombianos desarrollen pensamiento crítico, creatividad, curiosidad, valores y actitudes éticas; respeten y disfruten la diversidad étnica, cultural y regional; participen activa y democráticamente en la organización política y social de la nación, en la construcción de una identidad nacional y en el desarrollo de lo público. Se propenderá, además, por una formación integral del ciudadano que promueva el emprendimiento, la convivencia, la innovación, la investigación y el desarrollo de la ciencia, para que los colombianos ejerzan sus actividades sociales, personales y productivas en un marco de respeto por las personas y las instituciones, tengan la posibilidad de aprovechar las nuevas tecnologías en la enseñanza, el aprendizaje y la vida diaria y procuren la sostenibilidad y preservación del medio ambiente. La recuperación de los colombianos de los impactos negativos del conflicto armado y su capacidad de resiliencia, al igual que su participación activa, consciente y crítica en redes globales y en procesos de internacionalización, constituyen también un propósito de esta visión.” (Comisión Académica del PNDE 2016-2026, 2017, página 5).

De tal forma, la Fundación Universitaria del Área Andina (Areandina) a pesar de contar con una deserción menor al 10% y una empleabilidad de sus egresados superior al 80%, se ha enfocado en analizar las tendencias mundiales y los documentos de política educativa actuales, para formar personas integrales que piensen globalmente y actúen localmente con ética y liderazgo, que estén dispuestos a asumir la evolución socioeconómica como una oportunidad de desarrollo que le aporte al país.

En un ejercicio de prospectiva, en marzo de 2018, el equipo administrativo de Areandina concluyó que era necesario no solo fortalecer la calidad de la educación desde las áreas disciplinares, sino también, incorporar nuevos saberes a la formación, desde el ser, como: humanismo digital, ética del cuidado y buen vivir y liderazgo colectivo. Desde el hacer: habilidades tecnológicas y digitales, competencias lingüísticas y creatividad e innovación. Desde el convivir: desarrollo sostenible, nuevas ciudadanías y orientación al servicio, y desde el conocer: fomentar el pensamiento crítico.

La relevancia de poner en blanco y negro la apuesta por la formación de dichos egresados, lleva a Areandina a definir en consenso, su Enfoque Académico como norte a lograr en los próximos 5 años:

 “Aportar al desarrollo integral y sostenible de las regiones y del país, a través de una educación de calidad, en un ambiente incluyente, con un enfoque humanista y social; que haga del Areandino una persona innovadora, ética, con pensamiento crítico; que cuente con habilidades y competencias para el liderazgo colectivo y el aprovechamiento de las tecnologías digitales para los desafíos del siglo XXI.”

El cumplimiento de este norte significa que Areandina logrará ser la mejor institución de educación superior de inclusión en 2023, al generar una inmersión del currículo, la imagen institucional y su cultura, con los 10 nodos mencionados, autoevaluándose constantemente para lograr la acreditación de alta calidad, fomentando la movilidad de estudiantes y docentes, fortaleciendo los procesos de investigación y de responsabilidad social. Para ello, se desarrollarán proyectos clave que harán de nuestra promesa de valor, una realidad académica que transforme vida de cada estudiantes y familia.

Bibliografía

Barany, Z y Siegel, C. (2017) Job polarization and structural change. American Economic Journal: Macroeconomics. URL https://kar.kent.ac.uk/61271/

Delors, J. (1996) Los Cuatro Pilares de la Educación, La Educación Encierra Un Tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión internacional sobre la educación para el siglo XXI, Madrid, España: Santillana/UNESCO. pp. 91-103.

OECD (2016b). Innovating Education and Educating for Innovation: The Power of Digital Technologies and Skills. OECD Publishing, Paris. http://dx.doi.org/10.1787/9789264265097-en

ONU (1966). Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Adoptado y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General en su resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre de 1966. Entrada en vigor: 3 de enero de 1976, de conformidad con el artículo 27.

ONU (2015). Declaración de Incheon Educación 2030, en http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002338/233813M.pdf

World Economic Forum (WEF) (2016). The future of jobs: Employment, skills and workforce strategy for the fourth industrial revolution. Global Challenge Insight Report, World Economic Forum, January 2016. http://www3.weforum.org/docs/WEF_Future_of_Jobs.pdf

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